Cuando la familia quiere estar mejor, siempre hay un camino.
Los conflictos, las transiciones y la distancia emocional no son el final — son señales de que algo necesita atención. La terapia familiar es un espacio para que el sistema completo pueda reorganizarse, comunicarse mejor y reconectar.
¿Cuándo buscar apoyo?
No es necesario estar en crisis para pedir ayuda. Estas son algunas situaciones en que la terapia familiar puede marcar la diferencia:
Comunicación que no funciona
Conversaciones que terminan en pelea, silencios prolongados o sensación de que nadie escucha a nadie.
Separación o divorcio
Proceso de separación con hijos de por medio. Cómo reorganizar la familia sin que los niños queden en el medio.
Nuevas configuraciones familiares
Familias reconstituidas, llegada de un nuevo miembro, cambio de roles. Adaptarse juntos requiere trabajo.
Conflictos frecuentes e intensos
Discusiones recurrentes sin resolución, tensión constante en casa, escalada de conflictos que no bajan.
Duelos y pérdidas
La muerte de un ser querido o una pérdida significativa que afecta el funcionamiento de toda la familia.
Un integrante con dificultades
Cuando uno de los hijos tiene diagnóstico de TEA, TDAH u otro, toda la familia necesita herramientas y apoyo.
¿En qué podemos trabajar?
Comunicación familiar
Patrones de comunicación que generan distancia o conflicto, y cómo reemplazarlos.
Crianza compartida
Coordinación entre padres (juntos o separados) para criar con coherencia y menos tensión.
Roles y límites
Claridad sobre qué le corresponde a cada integrante y cómo establecer límites sin autoritarismo ni caos.
Transiciones familiares
Separaciones, nuevas parejas, cambios de casa, adolescencia de los hijos. Adaptarse sin perder el vínculo.
Duelos y crisis
Pérdidas, enfermedades o eventos que sacuden a la familia como sistema y requieren acompañamiento.
Cuando hay TEA en la familia
El TEA no afecta solo a la persona diagnosticada — impacta la dinámica de toda la familia. El trabajo sistémico es parte esencial del acompañamiento.
Psicoeducación familiar
Entender qué es el TEA, cómo se manifiesta en el integrante específico de la familia y qué estrategias concretas funcionan en el día a día — en casa, en el colegio, en la convivencia.
Equilibrio entre hermanos
Cuando un hijo tiene más demandas de atención, los otros hermanos pueden sentirse desplazados. Trabajamos cómo equilibrar la dinámica para que todos se sientan vistos.
Cuidado del cuidador
Padres y madres de hijos con TEA cargan con un desgaste real. Las sesiones de orientación parental también son un espacio de contención y acompañamiento para ellos.
¿Tienen que venir todos?
No necesariamente. La terapia familiar puede hacerse con todos los integrantes juntos, solo con los padres, o en un formato mixto que combine sesiones familiares con individuales. El formato se define en la primera sesión según la situación de cada familia.
No hay una única forma de hacer terapia familiar — hay la que le sirve a tu familia.
¿Cómo es el proceso?
Primer contacto
Uno o ambos padres se comunican con Alejandra. Se hace una breve consulta para entender la situación antes de agendar.
Sesión evaluativa
Primera sesión para conocer la dinámica familiar, identificar el motivo de consulta y definir el formato más adecuado.
Plan de trabajo
Se acuerda quiénes participan, con qué frecuencia y qué objetivos se van a trabajar en el proceso.
Seguimiento continuo
Revisión periódica de los avances. El plan se ajusta según cómo evoluciona la familia a lo largo del proceso.
Preguntas frecuentes
¿Tu familia necesita un espacio así?
No es necesario tener todo claro antes de consultar. Conversamos primero y vemos juntos si la terapia familiar es lo que necesitan.
Valor por sesión: $36.000
"Las familias no se rompen porque tengan problemas. Se rompen cuando dejan de buscar la forma de resolverlos juntos."
— Ps. Alejandra Riquelme